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Corrección de la pronunciación

29 Nov

Hace tiempo que estoy investigando cómo tratar la  pronunciación en la clase de  español. Hay un montón  escrito a este respecto (si  miráis en Google acabaréis  aburridos de tanta  información) y bastante  bueno, pero nada realmente  concluyente (al menos ara mi gusto). Está claro que nadie va a darte la solución a todos tus problemas, pero me he encontrado con demasiadas teorías interesantes que se van al traste en el momento en que pisas el aula, como el enfoque por tareas, precioso en el papel, pero ¿hay alguien que realmente lo siga a rajatabla?

Mi plan genial era dar, de vez en cuando, pequeñas clases de pronunciación a mis estudiantes, y digo “era” porque la planificación de las clases me pareció suficientemente complicada como para desistir.

Yo siempre comienzo el A1 hablando de cómo pronunciar cada letra en su contexto, especialmente las difíciles cómo la “g” y la “j”, y a los estudiantes les encanta, pero después de eso hago pocos o ningún ejercicio al respecto, a menos que me lo pidan explícitamente o que vea que realmente lo necesitan. Y no os digo nada en niveles superiores, me dedico a deshacer los entuertos que provoca el subjuntivo y simplemente corrijo la pronunciación cuando algo me chirría.

Una cosa de las que me planteaba a la hora de abordar este tema, era, qué pronunciación enseñar. Antes nunca me preocupaba por esto ya que trabajaba en España o en Europa, donde la mayoría de los estudiantes acabarían yendo a mi país de vacaciones, pero ahora que vivo en este lado del mundo, donde el destino principal de los canadienses es México, me hace replantearme muchas cosas. Me pregunto si los profes de inglés tendrán el mismo problema, ¿enseñas a un español el inglés de Inglaterra o el de Estados Unidos? Si me paro a pensarlo, nunca he escuchado a un español quejarse porque su profesor fuera de un lado o del otro…

Otra de las cosas con las que me encontré es con pocos ejercicios prediseñados para estos menesteres. Parece que nuestro querido “Marco común de referencia europeo” nos aconseja, a la hora de enseñar la pronunciación, la imitación del profesor o de grabaciones, trabajo individual en laboratorio de idiomas, leyendo en voz alta , ejercicios de percepción y repetición o enseñanza explícita, aunque no especifica cómo.

Al margen de esta genial idea que digo que se me había ocurrido, encuentro extremadamente complicado hacer ejercicios de pronunciación en clase, como una tarea más. Creo que los profes ya hacemos bastante “multitasking” como para cargarnos con más. Además, nuestros alumnos aprenden pronunciación con nosotros, ya sea porque les corregimos bien cuando necesitan ser corregidos, ya sea porque tienen facilidad para imitar lo que hacemos. Quizás sea una postura un tanto perezosa, no digo que no, pero nuestros estudiantes suelen aprender sin ir a clases especiales. Sería un extra hacerlo, pero creo que fuera de la clase ordinaria.

Me gustaría qué pensáis. ¿Le dedicáis tiempo en el aula? ¿Qué tipo de ejercicios soléis hacer?

¡Un saludo, sed buenos y hasta el próximo post!

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Sentirse como una guiri

22 Nov

Cuando vives en el extranjero pasa, más a menudo de lo que uno desea, que te sientes como lo deben de hacer los guiris en España, solos y desamparados ante un malentendido lingüístico.

Al principio pasa muy a menudo, ¿quién no ha metido la pata con esa maravillosa parte del léxico al que llamamos “Falsos amigos”? Me refiero a palabras tipo “constipation” en inglés que para nosotros, es un simple resfriado, y para los angloparlantes significa no poder ir al baño en una semana… Este tipo de fallos aún tienen justificación, son palabras extremadamente parecidas y un mal día lo tiene cualquiera.

Con el tiempo vas corrigiendo la temida “pronunciación”, esa graaan amiga de los españoles. No digo que no haya gente que pronuncie de maravilla, excepciones hay en todos lados, pero, reconocedlo, los españoles tenemos problemas graves con este tema. Hay idiomas con los que lo tenemos fácil, como el italiano, pero… ¿qué me decís del inglés? ¿Quién no ha oído a un español a 100 kilómetros de distancia diciendo aquello de “jelou, jau arrr yu?”? Evidentemente es más fácil mirar la paja en el ojo ajeno que la viga en el nuestro, pero oírse, se oye. Cuando vivía en Londres podía detectar a los españoles a distancia solo con escucharlos. Es cierto, yo tengo deformación profesional, me paso el día corrigiendo cómo hablan mis estudiantes y algo se te queda, pero es que pronunciamos regular.

¿Que por qué os cuento todo este rollo? Pues porque después de muchos años hablando inglés, sigo muy frustrada por no poder hablarlo perfectamente y porque aún hay días en los que me encuentro con una persona a la que tengo que repetirle 20 veces algo para que me entienda. No sé si lo habéis experimentado alguna vez, pero es una sensación muy frustrante. No sabes cómo decirlo o explicarlo para que tu interlocutor logre comprender lo que dices. Os contaba en un post anterior que últimamente siento que voy para atrás con el inglés, pues es por estas pequeñas cosas y es que mi acento español no ayuda nada.

Todo esto siempre me recuerda a mis estudiantes, los pobres, lo canutas que lo tienen que pasar cuando yo no entiendo algo, y eso que yo soy su profe, que puedo corregirles sin problemas (aunque he de reconocer que alguna vez se me ha escapado la risa…). Ahora pensad en cuando van a España, donde están inmersos y no tienen escapatoria, la sensación de ese pobre A1 (ahora imaginaoslo chino, para flipar más) cuando pisa la calle con su libretita de español, y va a un bar cualquiera, de un barrio cualquiera a pedir una “relaxing cup of café con leche” y viene Pepe el agradable “quelleva10horascurrandoporunsueldomínimo” a ponerselo. Debe de ser en esos momentos en los que apetece coger tus bártulos, salir corriendo y no parar hasta llegar a tu casa (esté en el país que esté…). Por todo ello no nos queda más que ser empáticos con los pobrecillos, y cuando metan la pata recordar alguna vez estuvimos en su mismo lugar…

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Razones para estudiar un idioma

28 Oct

Esta semana me ha ocurrido una cosa muy curiosa.

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Mi marido necesita preparar un examen oficial de inglés y ya que yo estoy de “baja maternal” pensé en intentarlo yo también (más que nada para que no se me desintegre el cerebro de no usarlo…)

Hace casi 6 años que vivo en países de habla inglesa, así que mi nivel de inglés hablado es bastante alto. Yo no me llamaría a mi misma bilingüe (de esto hablaré en el próximo post), pero me defiendo bastante bien en mi vida diaria.  Una de las motivaciones para preparar el examen fue que últimamente he perdido la confianza en mi nivel. Quizás porque tengo otras cosas de qué preocuparme o porque no suelo tener la oportunidad de mantener una conversación tranquila (probad a hablar de algo con un niño de 3 meses en brazos…), el caso es que cada vez veo más caras raras entre mis oyentes…

Una vez tomada la decisión de ponerme a estudiar me lancé a la ardua labor de encontrar un profe (no me miréis así, se juzga de manera diferente cuando estás dentro de la profesión). Después de unos sopotocientos anuncios, por fin, encontré lo que estaba buscando: una profesora con experiencia, cerca de casa y con la posibilidad de clases por Skype. Total que nos ponemos en contacto y quedamos un día para conocernos… Fue la conversación más rara que he tenido en mi vida… Básicamente intentó convencerme de que no necesitaba las clases. Sus argumentos fueron que no comprendía mi motivación a la hora de mejorar mi inglés, que yo ya sabía comunicarme perfectamente y que tenía mejores cosas de qué ocuparme. Incluso llego a sugerirme que mejor estudiara español (¿?¿?¿?) pues eso me ayudaría más en mi carrera, y añadió, no sin sorpresa por mi parte, que nunca había conocido a nadie que quisiera preparar un examen oficial sin tener un objetivo claro para hacerlo.

Todo esto me dejó perpleja y aturdida. He tardado unos cuantos días en asimilarlo y ahora solo me quedan unas cuántas preguntas que no logro resolver:

1. ¿Es labor de nosotros, los profes, decidir si la motivación de un estudiante a la hora de aprender o mejorar un idioma es la correcta o no?

2. El fin último de aprender un idioma es la comunicación, pero… ¿debemos conformarnos con eso?

3. ¿Realmente existe esa enfermedad llamada “titulitis” y soy una de las afectadas?

En caso de que pudierais ayudarme os estaría eternamente agradecida…

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