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Sentirse como una guiri

22 Nov

Cuando vives en el extranjero pasa, más a menudo de lo que uno desea, que te sientes como lo deben de hacer los guiris en España, solos y desamparados ante un malentendido lingüístico.

Al principio pasa muy a menudo, ¿quién no ha metido la pata con esa maravillosa parte del léxico al que llamamos “Falsos amigos”? Me refiero a palabras tipo “constipation” en inglés que para nosotros, es un simple resfriado, y para los angloparlantes significa no poder ir al baño en una semana… Este tipo de fallos aún tienen justificación, son palabras extremadamente parecidas y un mal día lo tiene cualquiera.

Con el tiempo vas corrigiendo la temida “pronunciación”, esa graaan amiga de los españoles. No digo que no haya gente que pronuncie de maravilla, excepciones hay en todos lados, pero, reconocedlo, los españoles tenemos problemas graves con este tema. Hay idiomas con los que lo tenemos fácil, como el italiano, pero… ¿qué me decís del inglés? ¿Quién no ha oído a un español a 100 kilómetros de distancia diciendo aquello de “jelou, jau arrr yu?”? Evidentemente es más fácil mirar la paja en el ojo ajeno que la viga en el nuestro, pero oírse, se oye. Cuando vivía en Londres podía detectar a los españoles a distancia solo con escucharlos. Es cierto, yo tengo deformación profesional, me paso el día corrigiendo cómo hablan mis estudiantes y algo se te queda, pero es que pronunciamos regular.

¿Que por qué os cuento todo este rollo? Pues porque después de muchos años hablando inglés, sigo muy frustrada por no poder hablarlo perfectamente y porque aún hay días en los que me encuentro con una persona a la que tengo que repetirle 20 veces algo para que me entienda. No sé si lo habéis experimentado alguna vez, pero es una sensación muy frustrante. No sabes cómo decirlo o explicarlo para que tu interlocutor logre comprender lo que dices. Os contaba en un post anterior que últimamente siento que voy para atrás con el inglés, pues es por estas pequeñas cosas y es que mi acento español no ayuda nada.

Todo esto siempre me recuerda a mis estudiantes, los pobres, lo canutas que lo tienen que pasar cuando yo no entiendo algo, y eso que yo soy su profe, que puedo corregirles sin problemas (aunque he de reconocer que alguna vez se me ha escapado la risa…). Ahora pensad en cuando van a España, donde están inmersos y no tienen escapatoria, la sensación de ese pobre A1 (ahora imaginaoslo chino, para flipar más) cuando pisa la calle con su libretita de español, y va a un bar cualquiera, de un barrio cualquiera a pedir una “relaxing cup of café con leche” y viene Pepe el agradable “quelleva10horascurrandoporunsueldomínimo” a ponerselo. Debe de ser en esos momentos en los que apetece coger tus bártulos, salir corriendo y no parar hasta llegar a tu casa (esté en el país que esté…). Por todo ello no nos queda más que ser empáticos con los pobrecillos, y cuando metan la pata recordar alguna vez estuvimos en su mismo lugar…

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¡Una ración de cultura!

11 Nov

Hace unos meses estuve dando clase de español a una chica a través de Skype. Resulta que había decidido dar un vuelco a su vida: pasar de ser editora en una cadena de televisión en Vancouver, a profesora de inglés en un pueblo perdido por la geografía española. La tía tenía una determinación brutal. Estaba aún trabajando cuando comenzó a estudiar el CELTA (certificate in teaching english to speakers of other languages), se lo sacó, comenzó a buscarse la vida por Internet y encontró las becas de auxiliar de conversación, echó la solicitud y explícitamente pidió vivir en un pueblo (no en una gran ciudad), se la concedieron y allá que se fue. Dejó trabajo, amigos y familia (nunca había vivido en otro lugar, solo había estado de vacaciones en otros países) y se lanzó a la aventura.

Cuando me contó todo esto yo estaba perpleja: “¿por qué quieres vivir en un pueblo?”, le pregunté, pensando para mis adentros “esta no sabe dónde se mete”. Me contestó que quería una vida tranquila, que ya había vivido 36 años en una gran urbe, con todo lo que ello implicaba, y que ahora quería descansar. Yo intenté explicarle que nuestra idea de “pueblo” no era ni de lejos semejante a la suya, pero no me hizo caso.

El resultado de todo ello ha sido este blog. Me encanta porque es su visión de nosotros desde fuera. Verse a uno mismo desde los ojos de un extranjero me parece maravilloso. Os dejo un extracto de un e-mail que está publicado en el blog y que me envió a mí en un momento de desesperación cultural:

“Sorry, but I need to write in English because it is overwhelming being here in Spain, especially in Andalucía! Profe [Teacher], you were right, I am CRAVING English right now! I speak en español all the time, which is excellent for my advancement. The first two days, I could NOT understand what people were saying here. “Es veinte-tres centigrados aqui, hace calor! [It’s 23 degrees, so hot!]” becomes “Eve’tre’cengraohkee, cecalo.” I’m actually scared to talk, which is unusual for me.”

TRADUCCIÓN:

“Perdona, pero necesito escribir en inglés porque estoy sobrepasada aquí en España, especialmente en Andalucía!Profe, tenías razón, ¡tengo unas ganas de hablar inglés ahora mismo! Hablo español todo el tiempo, lo cual es excelente para progresar. Los primeros dos días no podía entender lo que la gente decía “Es veinte-tres centígrados aquí, hace calor” se convierte en “Even’tre’cengraohkee, cecalo”. Tengo miedo a hablar, algo inusual en mi.”

Me encantó  también porque me parece un material de incalculable valor para la clase ELE. Sé que está escrito en inglés, pero la idea sería traducir ciertas partes (como cuando habla del ahorro de luz español) y podríamos  preguntar  a los estudiantes si creen que es cierto o no lo que dice y/o qué otras cosas les sorprendieron cuando llegaron a España/México/Argentina…  Una vez hecho esto podemos pedirles que cada uno haga una lista con los estereotipos que hay en su país acerca de los otros países presentes en el aula (si hay un alemán, qué opinan en Alemania sobre los españoles, los italianos, los japoneses…) y que los otros expliquen si es cierto o no y por qué. Se les puede pedir incluso que escriban una carta a Agasel (mi alumna), explicándole por qué están de acuerdo o no con ella… Yo creo que este material es utilizable desde un A2 (siguiendo el Marco de Referencia) o desde que el alumno aprende los pasados, incluso exclusivamente el imperfecto (Yo creía que los españoles hablaban rápido, ahora también creo que hablan rápido). No es que haya madurado mucho la idea aún pero para empezar no estaría mal, ¿no?

También es genial para desmontar estereotipos (no me digáis que no os encanta, jejeje) utilizando, por poner, la parte en la que habla de cómo trabajamos los españoles. Hay mucho material complementario a este respecto y estoy segura de que todos tenéis vuestro favorito (ya sabéis, ¡compartir es vivir!), así que fácilmente os podéis montar una clase de unas cuantas horitas.

La Tesis de Nancy (Letras Mayusculas. Clasicos Castellanos) Cover

Todo esto me recuerda un poco al libro La tesis de Nancy, de Ramón J. Sender, que también tiene mucha miga si se quiere usar. Para el que no esté al día, el libro trata de una chica estadounidense, Nancy, que se planta en Andalucía para terminar su tesis. Ya solo con un miniresumen del argumento os podéis imaginar la chicha que se le puede sacar. Si buscáis en Google estoy segura de que os va a salir  material  ya hecho. Yo os pongo este que es el que me ha parecido más completo.

¡Y hasta aquí el post de esta semana! Espero que os haya gustado tanto como a mi y que os sea útil en el futuro venidero.

¡Buenos días, buenas tardes y buenas noches!

Bilingüe o no bilingüe, ese es el dilema…

4 Nov

Hace unos meses que comencé a documentarme sobre cómo educar a un niño bilingüe. Quizás para algunas personas sea bastante obvio, ya que mi situación es más fácil que otras: los dos padres somos hispanoparlantes y vivimos en un país de habla inglesa. Pero la cosa no es tan fácil como parece y me han surgido muchas dudas al respecto, así que, haciendo gala de ese “defecto profesional” tan de profe, me he metido en faena, es decir, como diría Joaquín Prat, A LEER!

El primero que cayó en mis manos es Guía para padres y maestros de niños bilingües. El libro está escrito de manera muy sencilla y va respondiendo a diferentes cuestiones que pueden interesar tanto a padres como a maestros.

Hay muchas cosas que comentar acerca de este tema, pero la primera que me llamó la atención, por su aparente simplicidad, fue ¿a qué llamamos bilingüismo?. La introducción del libro plantea un cúmulo de preguntas sin respuesta:

“¿Incluye la palabra “bilingüe” a todos los que saben hablar un segundo idioma pero no lo utilizan?¿Incluye a quienes comprenden un segundo idioma cuando lo oyen pero que rara vez los usan?¿Incluye la palabra “bilingüe” a quienes hablan bien un idioma pero apenas están aprendiendo a hablar un segundo idioma?¿Incluye la palabra “bilingüe” a quienes saben hablar en dos idiomas aunque no sepan leer en uno de ellos o incluye sólo a quienes hablan, leen y escribe dos idiomas?”

No parece haber una solución clara al conflicto.

Yo siempre he tenido la errónea idea de que un bilingüe es una persona que domina a la perfección los dos idiomas desde el nacimiento (para mi, la adquisición de una segunda lengua en la edad adulta no siempre es tan perfecta como en la infancia). Nunca me había parado a pensar que también SOMOS bilingües las personas que nos manejamos bien en dos idiomas, a pesar de hablar uno bastante peor que el otro. También es cierto que los españoles, en general y en lo que respecta al inglés (no sé en otros idiomas), somos bastante “modestos”: nadie se atrevería a decir de sí mismo que es bilingüe o que habla perfectamente inglés por miedo a sonar pedante o parecer engreído, ¿no?, pero bueno, los complejos de los españoles con respecto a los idiomas es otro tema (¿quizás para un futuro post?)

La cuestión, según el libro, parece ser el dominio de las 4 destrezas principales (escritura, lectura, comprensión y habla) y uso de las dos lenguas, es decir, si no utilizas una de ellas, por más que sepas hablarla, no ejerces como bilingüe (supongo que porque, gradualmente, la irás perdiendo).

El tema tiene mucha miga y me encantaría que cada uno de vosotros me diese la definición de lo que pensáis que es un bilingüe, a ver si entre todos nos aclaramos 😉 ¡Estoy segura de que pueden surgir ideas muy interesantes!

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Razones para estudiar un idioma

28 Oct

Esta semana me ha ocurrido una cosa muy curiosa.

Stack of Documents

Mi marido necesita preparar un examen oficial de inglés y ya que yo estoy de “baja maternal” pensé en intentarlo yo también (más que nada para que no se me desintegre el cerebro de no usarlo…)

Hace casi 6 años que vivo en países de habla inglesa, así que mi nivel de inglés hablado es bastante alto. Yo no me llamaría a mi misma bilingüe (de esto hablaré en el próximo post), pero me defiendo bastante bien en mi vida diaria.  Una de las motivaciones para preparar el examen fue que últimamente he perdido la confianza en mi nivel. Quizás porque tengo otras cosas de qué preocuparme o porque no suelo tener la oportunidad de mantener una conversación tranquila (probad a hablar de algo con un niño de 3 meses en brazos…), el caso es que cada vez veo más caras raras entre mis oyentes…

Una vez tomada la decisión de ponerme a estudiar me lancé a la ardua labor de encontrar un profe (no me miréis así, se juzga de manera diferente cuando estás dentro de la profesión). Después de unos sopotocientos anuncios, por fin, encontré lo que estaba buscando: una profesora con experiencia, cerca de casa y con la posibilidad de clases por Skype. Total que nos ponemos en contacto y quedamos un día para conocernos… Fue la conversación más rara que he tenido en mi vida… Básicamente intentó convencerme de que no necesitaba las clases. Sus argumentos fueron que no comprendía mi motivación a la hora de mejorar mi inglés, que yo ya sabía comunicarme perfectamente y que tenía mejores cosas de qué ocuparme. Incluso llego a sugerirme que mejor estudiara español (¿?¿?¿?) pues eso me ayudaría más en mi carrera, y añadió, no sin sorpresa por mi parte, que nunca había conocido a nadie que quisiera preparar un examen oficial sin tener un objetivo claro para hacerlo.

Todo esto me dejó perpleja y aturdida. He tardado unos cuantos días en asimilarlo y ahora solo me quedan unas cuántas preguntas que no logro resolver:

1. ¿Es labor de nosotros, los profes, decidir si la motivación de un estudiante a la hora de aprender o mejorar un idioma es la correcta o no?

2. El fin último de aprender un idioma es la comunicación, pero… ¿debemos conformarnos con eso?

3. ¿Realmente existe esa enfermedad llamada “titulitis” y soy una de las afectadas?

En caso de que pudierais ayudarme os estaría eternamente agradecida…

Después de mucho tiempo…

25 Oct

Siento haber dejado de lado el blog justo cuando lo acababa de comenzar, pero a veces la vida se entromete en medio de tu planes y no eres capaz de terminar lo que empezaste…

Ahora con energías renovadas y nuevas expectativas intentaré ser más constante. Espero que podamos compartir muchas experiencias!!

Un saludo

Alejandra

Nuestras adoradas TIC

17 Nov

Creo que todos los que nos dedicamos a esto hemos oido a hablar al menos alguna vez sobre las TIC. Yo personalmente nunca me había interesado en ellas, ya que me resultaba difícil, en un aula de español, utilizar un blog, o cualquier otra cosa. ¡Lo máximo a lo que llego es a poner el CD! Y como mucho un vídeo de Youtube… Se hace muy difícil cuando no tienes la tecnología a mano y te las tienes que ingeniar llevando el portatil o la tableta a clase.

Hace un tiempo, cuando me mudé de Londres a  Canadá, algunos de mis estudiantes me pidieron que siguiera con las clases on-line… “¡Horror!” pensé, primero, no tengo tanta destreza en el ordenador como para llevar una clase por Skype, y, segundo, me daba “cosa” ver a una persona en mi ordenador. Me daba la impresión de que invadía mi espacio personal. Supongo que porque hasta entonces, nunca había usado Skype más allá que para hablar con mis familiares y amigos…

Pues bien, finalmente me convencí (o me convencieron) de que al menos debía probar.  Lo intenté con los estudiantes con los que tenía más confianza. Probamos durante unas cuantas sesiones utilizando Skype y Google Drive, y resultó ser una experiencia fabulosa. Por supuesto, Skype no se puede comparar a una conversación real, a veces da problemas, pero se parece mucho a un one-to-one y Google Drive facilita muchísimo las cosas. Se puede interactuar exactamente igual que si estuvieras en la clase: compartes un documento con ellos, en el cual, a tiempo real, puedes subrayar, escribir, etc, e incluso ellos pueden responder a los ejercicios, como si estuvieran contigo. Ha sido tan  buena la experiencia que ahora lo ofrezco como opción en la página web de Hispancouver.

He visto que hay muchísimos Blogs con listas interminables de recursos por Internet para el aula. A veces es un poco agobiante la cantidad de cosas que hay para escoger. Para una persona tan poco puesta como yo, resulta difícil saber cuál dará mejores resultados. Mi próximo reto es hacerme con Moodle y empezar a probar, ¡veremos dónde acaba!

Me encantaría que hicierais sugerencias sobre cosas que os han funcionado o no en la clase, ya sea on-line o presencial. Creo que nos sería de utilidad a todos…

Un saludo, sed buenos y hasta el próximo post.

Intrusismo en la profesión

7 Nov

Yo creo que la profesión de profesor es una de las más intrusivas, en especial la de los profesores de idiomas, por tres razones:

  1.  Porque la gente piensa que es muy fácil (quien no ha oido eso de “profesor puede ser cualquiera”).
  2. Porque todo el mundo piensa que solo porque eres nativo del idioma en cuestión ya sabes muchísimo sobre gramática, ortografía… ( Habría que ver a Belén Esteban dando clase “¿me entiendes?”).
  3. Porque las empresas piensan que siempre es mejor un nativo, aunque no tenga ninguna titulación (¡Qué más dan las patadas al diccionario y la gramática! ¡Juguemos un partido de fútbol!).

Por las misma tres razones, queridos compañeros, estamos jorobados:

  1. Porque la gente va a seguir diciéndote que filología lo puedes estudiar en tus ratos libres.
  2. Porque los nativos van a seguir pensando que son los mejores profesores de su idioma del mundo.
  3. Porque a las empresas les importa un pepino con tal de ganar dinero.

De las tres opciones quiero centrarme hoy en una, los nativos, ya que hace poco he tenido la “suerte” de coincidir con uno de estos brillantes especímenes. Yo, como todos los demás,  doy clases particulares donde puedo o donde me dejan. Esta vez el escenario era una cafetería. Estaba esperando a mi estudiante cuando a mi lado se sentó una señorita, que decía ser profesora de inglés. La situación era un cuadro: un pobre chino comenzó a leerle una redacción sobre su día, o lo que quiera que fuese, esforzándose todo lo que podía para pronunciar correctamente cada enrevesada palabreja en inglés, y mientras tanto su “profesora” solo tenía ojos para su móvil. Esta situación duró un buen rato hasta que el pobre chino, ya desesperado, preguntó si lo estaba haciendo bien, ella,  le miró, le sonrió y le espetó, “Yes, yes, well done”, y volvió a sus quehaceres. Yo, que no soy nativa en inglés, podía escuchar los fallos de la pobre criatura. Me apetecía acercarme y decirle “¡corre Forrest, corre!”.

Lo peor de estos casos no es la profesora, ella llegará a casa con la satisfacción del trabajo bien hecho y unos dólares en el bolsillo, lo peor se lo llevan los estudiantes: no aprenden, se frustran, pierden su dinero, la paciencia y tiran la toalla.

Cuando hablo de esta gente hablo de los no titulados y la gente que no tiene otro interés que el de sacar dinero de esto.  Hace años cometí el error de no creer en las segundas oportunidades. En España nos enseñan que con 18 años debes tomar la decisión sobre lo que quieres hacer el resto de tu vida, y no hay escapatoria posible, cuando en muchas otras partes del mundo comprenden que un chaval de esa edad no puede tomar esa decisión tan importante, con lo que un cambio de rumbo no sólo es posible, sino aconsejable. Yo, como persona criada en España tenía ese concepto erróneo en mi cabeza, pero con el tiempo descubrí que la gente tenía derecho a una segunda oportunidad, por ello apoyo a la gente que QUIERE dedicarse a esto. Si te gusta y tienes vocación ¿por qué no? únete a esta hermosa profesión (previo estudio mínimo, por favor), pero si solo quieres ganarte un dinerillo, estoy segura de que hay muchísimos empleos que no requieren una cualificación mínima, deja espacio para la gente que sí quiere hacer de esto su profesión y tiene pedagogía y estudios para desempeñar este trabajo.

No pretendo que nadie se sienta ofendido, solo me gustaría romper una lanza a favor de los que nos hemos dejado los cuernos estudiando y trabajando para estar hoy dónde estamos. Ya que nadie nos representa (deberíamos unirnos, que ya nos vale) me encantaría que esta entrada sirviera de reflexión para quien quiera leerla.

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